cerrajeros 46Bien dice un antiguo dicho que las personas “comemos por los ojos”… si una comida no se ve “suficiente” ya comenzamos a quejarnos sobre como quedaremos con hambre y el infortunio que eso nos traerá. Preferimos un plato de comida enorme aunque no podamos terminarlo a uno que se vea poco pero que termine satisfaciéndonos como se debe.

Es algo evolutivo, desde que evolucionamos de los primeros primates comenzamos a relacionar tamaño con bueno. Si algo mediano es bueno, eso mismo grande será simplemente mejor. Si te gusta una casa de 3 habitaciones, una de 4 te gustará mucho más.

Es una especie de lógica que solemos, a veces sin darnos cuenta, aplicarle a las cosas. Entre dos opciones con las mismas prestaciones y características, excepto que una es ligeramente más grande que la otra, nos decantamos mayoritariamente por la opción más grande, aunque siendo igual que la otra, el tamaño no nos aporte en realidad ningún beneficio directo. Simplemente escogemos la opción más grande, pensando que es la mejor.

Paradójicamente hay muchos casos donde esta regla es inversa, mientras más de algo suele ser peor, o sencillamente contraproducente a la situación planteada. Piensen en que tienen que lavar la ropa, echan todo a la lavadora y proceden a echar el detergente… aplicando la lógica inicial, si una medida de detergente limpia la ropa, dos medidas limpian mucho más y 3 la dejará como nueva. Entonces aplican 3 medidas del detergente pensando que “más es mejor” y al culminar el lavado se dan cuenta que el agua no fue suficiente para quitar el jabón y toda la ropa está manchada del mismo, debemos volver a lavarla para que quede limpia.

Luego tenemos casos como el de las cerraduras y candados, donde la mejor política es mejor no fijarse en el tamaño, si no en la capacidad de realizar el trabajo requerido.

Muchos suelen pensar en estos aspectos que mientras más grande sea el candado o la cerradura, pues más protección tendremos. Es un fallo de lógica común y no tan descabellado dicho sea de paso, pero en realidad en este aspecto no aplica.

Los candados y cerraduras no protegen de acuerdo a su tamaño principalmente, si no por sus metales, mecanismos y tecnologías aplicadas. Muchas veces el tamaño es indiferente, como en una cerradura, no importa si es gigante si no tiene protección antibumping y de un golpesito puede ser burlada por cualquier cantidad de pillos. En el caso de los candados, los mayores tamaños suelen ser contraproducentes, sobretodo a la hora de almacenamiento y movilidad.

Lo mejor que se puede hacer, en ambos casos es recurrir a un profesional como los cerrajeros viladecans que nos asesore y nos muestre que modelos en que tamaños son los recomendable para nuestra situación específica. Si buscamos un candado para casilleros como el del gimnasio, no nos servirá para proteger nuestra casa de largas ausencias o sostener en su sitio a una bicicleta. No, cada aspecto merece su propia versión de candado adaptado a su vida y necesidades. Igualmente con las cerraduras. No hay que buscar la opción más grande, no, hay que buscar la opción correcta.